jueves, 25 de octubre de 2018

EL GENERAL JUAN VICENTE GÓMEZ ESTIMULA EL HIPISMO EN VENEZUELA

El Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela, gran impulsor del hipismo nacional, presenciando las carreras de caballos en compañía de su compadre don Antonio Pimentel. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

(Artículo del periódico “The New York Times”, 26 de diciembre de 1933, traducción especial para “El Nuevo Diario”).
Un deporte para todos. El Presidente Gómez estimula el sport hípico para el mejoramiento de la cría caballar. Se permiten las apuestas. La cría está supervisada por un Ministerio. Buenos ejemplares llevados de Estados Unidos.
Las carreras de caballos que el año pasado fueron restauradas en Venezuela por el Presidente Gómez, han empezado ahora su segunda temporada desempeñando en ella parte principalísima los caballos de origen norteamericano.
Desde finales de la temporada pasada una veintena de “pura sangre” yanquis han sido importados por los entusiastas del turf y cinco caballos de carreras americanos figuraron en la subasta celebrada por el Jockey Club de Venezuela, como parte de su programa para estimular el interés en el sport, aumentando así el número de las inscripciones.
El objeto principal del General Gómez al reanudar las carreras de caballos, no fue solamente proporcionar sport y diversión a sus compatriotas, sino que al mismo tiempo que ofrecía solaz y entretenimiento, estimulaba el interés en la cría caballar.
El ganado caballar y vacuno que se cría libre en los vastos llanos del interior de la República, constituía en otros tiempos la riqueza principal de la Nación. El General Gómez consideró que una de sus misiones principales al hacerse cargo del Poder, estribaba en la promoción de la cría y recuperación de la industria ganadera.
Bajo su dirección, Venezuela es probablemente el único país en el mundo que cuenta con un departamento ministerial dedicado al mejoramiento de la cría. Este departamento es anexo a los de Sanidad y Agricultura. El Ministerio completo se denomina de Salubridad y de Agricultura y Cría.
Para que las carreras de caballos empezasen con el debido empuje, el General Gómez ordenó que se construyera, en una de las avenidas más modernas de Caracas; un hipódromo que nada tiene que envidiar a los mejores de Estados Unidos. El Jockey Club importó de Estados Unidos, Chile y Europa, veinticuatro caballos que fueron vendidos en una forma única. Fueron clasificados de acuerdo con el precio y los postores fueron quitando números, conformándose con el animal que les tocaba en suerte. Una tercera parte de los caballos fueron adquiridos por sindicatos compuestos de dos a ocho personas.
Para hacer aún mayor el interés en las carreras, se permitieron las apuestas, pues el juego está terminantemente prohibido en el país, exceptuando la lotería. Así pues, se implantó el parimutuel y el “pool”. Además el General Gómez, quien desde su regreso a la Presidencia había establecido la costumbre de pasar una quincena de cada mes en Maracay, hace lo posible para asistir a todas las reuniones hípicas, que se celebran los domingos en la tarde.
Desde finales de la temporada pasada, varios miembros del Jockey Club, durante sus viajes al extranjero, hicieron las veces de exploradores, indicando algunos animales que podrían dar buenos resultados en la pista de Venezuela. No se ha tratado de conseguir ejemplares de renombre internacional, pero tampoco se importan animales que no tengan un buen “pedigree”, llevando todos ellos su correspondiente certificado de salud.
EL GENERAL GÓMEZ BUSCA UN ALTO TIPO EN LA CRĺA
Gran parte de la iniciativa personal del General Gómez está invertida en la cría, inversiones que hasta la fecha han sido altamente beneficiosas, estableciendo granjas experimentales para mejorar la cría en Venezuela.
Él ha importado famosos ejemplares de Estados Unidos, Chile, Francia, Inglaterra y Alemania, para refrescar la sangre del ganado nativo. Uno de los experimentos que hizo fue importar zebús de la India, cruzándolos con productos venezolanos. Además, el General ha gastado enormes sumas en la construcción de pozos artesianos, establos de cemento y hierro, tanques antisépticos y cierres de haciendas.
Ninguno de los puntos que puede beneficiar al agricultor o ganadero es descuidado cuando se trata de imponer nuevas leyes, y un buen ejemplo de ello es que la maquinaria agrícola y el alambre de púas, pueden ser importados libres de derechos.
(Publicado en el Periódico “El Nuevo Diario”, el 13 de enero de 1933).