(Por: Hnos. Dupouy Gómez)
El Dr. José Gil Fortoul, sujeta el caballo "Tacarigua III",
ganador del "Derby de Caracas", en el Hipódromo de "El Paraíso",
en 1914. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).
El Dr. José Gil Fortoul, eminente abogado, escritor e historiador venezolano, se destacó como un gran aficionado hípico. Un aspecto destacable en este magnífico escritor e intelectual, fue su pasión por los deportes, siendo practicante de la esgrima, que dominó a la perfección, la equitación, el ciclismo y el golf, entre otros. Demostró ser un fiel partidario y creyente en la adhesión del deporte en la educación física del pueblo.
Siendo Ministro de Instrucción Pública, durante el gobierno del General Juan Vicente Gómez, trató de hacer obligatorio el
deporte para la juventud venezolana. Insistía en las ventajas de la vida
deportiva. Sus palabras, el 24 de diciembre de 1917, contienen lo que podría
llamarse el resumen de una filosofía del deporte. Señalaba al respecto el Dr.
José Gil Fortoul:
"El hombre de sport no tiene otoño, vive siempre en primavera, todo
campo deportivo es una liberal escuela de energía y de compañerismo; todo joven
está obligado a practicar algún deporte para alcanzar y conservar la salud de
la cual dependerá luego la de la familia y la de la raza; no hay hombre libre
ni pueblo grande con brazo débil, cerebro tímido y corazón cobarde".
En el libro "Vida y obra de José Gil Fortoul", escrito
por el Dr. Juan Penzini Hernández, se destacan aspectos muy interesantes de su
vida: "Como hombre público, representó a Venezuela en diversas misiones
consulares y diplomáticas; participó en numerosas comisiones y delegaciones; y
asistió a importantes congresos internacionales. En el país, fue Presidente del
Senado, Presidente del Consejo de Gobierno y Encargado de la Presidencia de la
República. Su "Historia Constitucional de Venezuela" es un texto
clásico que se consulta y estudia con respeto. Autor de obra copiosa, tiene
ganado su propio lugar en la generación del positivismo en Venezuela".
El Dr. José Gil Fortoul comenzó a recibir lecciones de equitación en París por el veterano maestro Pellier. "Montaba el caballo de prosapias exóticas y vestía traje de casaca corta y de pantalones ajustados ceñido con botas de brillo reluciente. Así se le ve pasar por las avenidas aledañas, encerrado entre filas de pinos vigilantes, respirando aires mañaneros".
El Dr. José Gil Fortoul, a caballo en compañía de su hija. Año 1909. Revista "El Cojo Ilustrado". (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).
Se llegó a conocer por su propia confesión, que el cargo desempeñado por él con mayor entusiasmo y fervor fue el de Presidente del Hipódromo Nacional, en la época de la Presidencia del Benemérito General Juan Vicente Gómez, su entrañable amigo, quien llenó de entusiasmo sin igual la actividad hípica en el país, impulsándola y fomentándola, en forma verdaderamente provechosa para el público y los aficionados a las carreras de caballos.
También llegó a integrar junto a renombradas personalidades de la época como Manuel V. Lander Gallegos, Celestino Martínez, Eduardo Sucre, Félix Galavís y Manuel Corao, entre otros, el prestigioso Jockey Club Venezolano, cuyo Presidente y fundador fue Don Gustavo J. Sanabria, de grata recordación por ser un factor fundamental en el desarrollo del hipismo venezolano, quien gozó de la fraternal amistad del Presidente Gómez, compartiendo su pasión por las carreras de caballos.
Era el Dr. José Gil Fortoul un perfecto científico de la psicología de esta profesión. El gran intelectual y deportista recordaba aquellos ejemplares: "No he de olvidarlos nunca, "Oceana", "Fairy Queen", "Tourbillón", "Voltigeaur", "Astolfo", "Tacarigua III", con quienes he vivido en las horas más intensas de mi vida errante".
Al caballo "Tacarigua III", lo llamó amigo y compañero.
Decía del ejemplar: "Su inteligencia es tan viva, que solo le falta
hablar, para ser, más que un caballo un gentleman. Se llega hasta sentir la
correspondencia entre caballo y caballero. Voluptuosidad de andar juntos,
comprenderse y amarse, vivir las mismas horas de vida intensa".
El Benemérito General Juan Vicente Gómez en compañía del Dr. José Gil
Fortoul, presenciando una parada militar en el Hipódromo de "El Paraíso"
en 1913. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).
El 5 de julio de 1911, fecha del Centenario de la Independencia de
Venezuela, el Dr. José Gil Fortoul, pronunció en presencia del Presidente
Gómez, un importante discurso que llamó la atención no solamente por la
síntesis que contenía sobre la historia y el significado de la Independencia,
narrando hechos y haciendo apreciaciones que el General Gómez probablemente no
había escuchado antes, sino por la afirmación final y categórica acerca de que la
República conmemoraba su fecha clásica "en paz y regocijo, porque la
contienda política ha hecho tregua ante el reclamo del patriotismo bajo la
dirección de un Primer Magistrado, modesto, discreto y prudente".
Ya había comenzado su amistad personal con el General Juan Vicente Gómez, curiosamente iniciada por la mutua afición a los caballos. Al General, amigo de esos animales ligados a su vida rural y militar, le llamó la atención ese personaje, distinto a todos los que lo rodeaban, que frecuentaba por las mañanas el Hipódromo y entendía de caballos tanto o más que él. Esa actividad de caballericero, decía el Dr. Gil Fortoul años más tarde, había sido la clave de su vida política posterior.
"Montando caballos de pura sangre a las 6 de la mañana tuve ocasión
de conocer al hombre que desde el primer momento tuvo la generosidad de fijar
su mirada de hombre de Estado en mis humildes actividades".
El Dr. José Gil Fortoul, se encontraba a menudo con el Presidente Gómez
en el Hipódromo Nacional de "El Paraíso" y en las cuadras de caballos,
sport del que ambos eran apasionados como señalamos anteriormente. Allí vino el
trato de hombre a hombre. Allí aprendieron a conocerse el gran Pacificador y
Emancipador Económico de Venezuela y el literato. El Presidente Gómez, incomparable
conocedor de los hombres de valía, se fue familiarizando con el Dr. Gil Fortoul
y se sintió atraído por el carácter, talento y la energía del intelectual. Desde
entonces, le estimó con cariño tratándolo con deferencia, porque demostró ser una persona honesta, leal, que le hablaba con precisión y absoluta sinceridad.
GIL FORTOUL DEFINE AL GENERAL
GÓMEZ POR SU AFICIÓN HÍPICA
El Benemérito General Juan Vicente Gómez, conversa e intercambia
opiniones con el Dr. José Gil Fortoul, disfrutando las carreras de caballos en
el Hipódromo de "El Paraíso" en 1932. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).
"A la constante protección del General Juan Vicente Gómez, debemos el éxito extraordinario que ha alcanzado el deporte hípico. Criador de caballos y propietario de una excelente caballeriza, ni un solo domingo ha dejado de acudir al Hipódromo. Posee todas las cualidades que debe tener un buen deportista: ojo inteligente para seguir las peripecias de una carrera. Entusiasmo y sangre fría. Por último, sabe soportar la derrota de su caballo favorito con la sonrisa amable del perfecto caballero". Dr. José Gil Fortoul.
Es oportuno aclarar que el ascenso de su carrera política no se debió únicamente a
su labor de caballericero para lograr conquistar la confianza del
General Gómez, como algunos han reseñado anecdóticamente con
simpleza, porque su bien ganada fama y prestigio como escritor e historiador ya era
ampliamente conocida, siendo publicada por primera vez en Berlín (Alemania) en 1907
el primer tomo de su obra "Historia Constitucional de Venezuela". De
manera que eso estaba más que comprobado y era del conocimiento del Benemérito
General Gómez para nombrarlo en cargos de tanta importancia y responsabilidad
como Senador al Congreso Nacional, Ministro de
Instrucción Pública en 1911, hasta llegar a ser Presidente Provisional de la
República del 5 de agosto de 1913 al 19 de abril de 1914. También fue miembro fundador
de la Academia de Ciencias Políticas y Presidente de la Sociedad Venezolana de
Derecho Internacional en 1915. Representó a Venezuela como Plenipotenciario
ante el Consejo Federal Suizo en la negociación limítrofe entre Venezuela y
Colombia en 1916. En 1918 fue elegido Individuo de Número de la Academia
Nacional de la Historia. En 1931 fue nombrado director del periódico "El
Nuevo Diario" y en 1933, enviado a México como Ministro Plenipotenciario de Venezuela.
"TACARIGUA III" BAJO LA MONTA DE GIL FORTOUL
Don Gustavo J. Sanabria Vollmer, gran figura de la historia hípica nacional, le regaló al Benemérito General Juan Vicente Gómez, el caballo "Tacarigua III". A su derecha: Una afectuosa carta demostrando su amistad, apoyo y lealtad al General Gómez, fechada el 30 de julio de 1913, publicada en el periódico "El Nuevo Diario". (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).
Don Gustavo J. Sanabria le regaló a su fraternal amigo, el Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela, un precioso caballo de silla, alazano tostado, de bella lámina, llamado "Tacarigua III". El Presidente Gómez se entusiasmó mucho con el caballo que, aunque era un ejemplar criollo, pensó que debía ser bueno para las carreras y lo mandó al Hipódromo para competir con los "medias sangre". Lamentablemente, el caballo cuando corría no podía ganar y siempre llegaba de último. Don Antonio Pimentel, íntimo amigo y compadre del General Gómez, le apostaba dinero y le gastaba bromas, pero el Benemérito no perdía la confianza en su ejemplar e insistía en verlo participar.
En aquellos días había llegado de Europa el eminente Dr. José Gil Fortoul, gran aficionado del hipismo y experto conocedor de los caballos, quien no dijo nada y se situó debajo del palco para observar con detenimiento la carrera. Ese día corrió "Tacarigua III" y como siempre, volvió a llegar de último.
El Dr. Gil Fortoul entonces se manifestó exponiéndoles a los presentes: ¡Ese caballo tiene condiciones, véanle los belfos, ese caballo está enterito! Mientras tanto, en el palco presidencial, don Antonio Pimentel, le había ganado al General Gómez y lo acosa, pero el Benemérito para los oídos y escucha lo que opina el Dr. Gil Fortoul, y le interpela entonces a su compadre Pimentel: "Ajá, pero escuche lo que está diciendo el "Musiuito", que ése sí sabe de esas cosas".
El Presidente Gómez mandó a llamar al Dr. José Gil Fortoul, quien acudió enseguida al palco diciéndole: "Ese caballo lo que no tiene es peón, ese caballo lo monto yo y le aseguro que gana la carrera”. El General Gómez ordenó que le entregaran el caballo al Doctor, que al día siguiente a las seis de la mañana lo estaba varillando.
Llegó el día de la carrera y apareció el Dr. José Gil Fortoul con los colores nacionales montando al caballo. Las tribunas se venían abajo, todos gritaban: unos en pro y otros en contra.
Se dio la partida de la carrera y no se supo cómo se las arregló el Dr. Gil Fortoul, porque salió de último y llegó con tres cuerpos adelante. ¡Estalló una gran algarabía! El Presidente Gómez abrazó a su compadre Pimentel desquitándose y la ovación del público fue impresionante en el Hipódromo, porque al fin logró triunfar "Tacarigua III".
El General Juan Vicente Gómez, muy contento y sorprendido por la pericia y el perfecto conocimiento hípico demostrado por el Dr. José Gil Fortoul, lo felicitó calurosamente. Ese día se consolidó entre ambos una gran amistad.
Desde ese momento, el Dr. José Gil Fortoul se encariñó tanto con el caballo del General Gómez que se dedicó a entrenarlo para competir en otras carreras.
El Doctor José Gil Fortoul, en el Hipódromo de
"El Paraíso" en Caracas, Venezuela. (Archivo: Hnos. Dupouy
Gómez).
En su magnífico libro "El Paraíso… Aquel Hipódromo", el gran periodista y reconocido aficionado hípico José Rafael Ball, señaló que durante la Presidencia del General Juan Vicente Gómez:
"Por vez primera, se corrió en esta breve temporada, el "Derby
de Caracas". No nos olvidemos que en los años 1910, 1911 y 1912, durante el gobierno del General Juan Vicente Gómez, esa afición había disfrutado del tradicional Clásico
"Presidente de la República", los cuales fueron disputados por
ejemplares purasangre importados. Esta vez, el "Derby de Caracas" iba
a ser corrido por caballos nacidos y criados en el país, dando motivos para
crear optimismo en el ambiente. Es más, muchos aficionados del interior de la
República (estados centrales), concurrieron masivamente al Hipódromo para
presenciar tan interesante carrera. El "Derby de Caracas" se disputó,
el 27 de junio de 1914, siendo poco menos que imposible, según la prensa de esa
época, encontrar alojamiento en hoteles y pensiones de aquella Caracas.
La carrera fue ganada por "TACARIGUA III" con 61 kilos,
terminando segundo "CRILLÓN", con 55; tercero "ESPECTRO"
con 61; cuarto "FAKIR", con 44 y quinto "BOHEMIO", con 49
kilos.
INVITACIÓN A UN BRINDIS EN EL CLUB VENEZUELA
"El entrenador de "TACARIGUA III" nos invita galantemente
a una copa de champaña por el triunfo alcanzado el domingo último en el
"Derby de Caracas". La invitación dice:
José Gil Fortoul, Presidente de la Junta Directiva del Hipódromo
Nacional, invita a sus colegas de la Junta, a los Señores Comisarios, a los
Señores Propietarios y Criadores de Caballos de Carreras, a los Señores
Cronistas y a sus demás camaradas de Sport hípico, a tomar una copa de champaña
por el triunfo de "TACARIGUA III" en el "Derby de Caracas".
En el Club Venezuela, el jueves 2 de julio de
EL GRAN PROGRESO DE LA NACIÓN VENEZOLANA
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