El Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela, disfrutando las carreras de caballos, comparte una amena tertulia con los aficionados hípicos que le escuchan con atención. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).
Caracas, 22 de octubre de 1925.
Intenso regocijo ha causado en nuestra capital la grata nueva de la
próxima temporada hípica. Para los caraqueños, las carreras es algo familiar y
necesario. El noble deporte del hipismo cuenta entre nosotros con verdaderos
entusiastas y lindas fanáticas que, cosa singular, prefieren las alegres tardes
de nuestro hipódromo a las dominicales vespertinas.
La noticia de que este año, como los anteriores, también tendremos
carreras en El Paraíso, ha provocado un hondo revuelo, y ya son muchos los
entusiastas que hacen cálculos acerca de los futuros campeones de la pista.
Seguramente "Cónsul", el famoso crack de las caballerizas de
los Gómez, que condujo prestigiosamente los colores nacionales en la gran
carrera cuando el Centenario de Ayacucho, en Lima, refrendará sus viejos
triunfos, como también "Carabobo" el cual, hace unos meses logró un
sonado triunfo en Puerto Rico.
También "Alcázar II", aquel famoso purasangre, rival de
nuestros mejores ejemplares, vendrá a robustecer la temporada. Inútil es decir
que, entre nosotros, se encuentran todavía muchos buenos caballos purasangre y
cruzados con los cuales se puede efectuar una prestigiosa temporada; pero,
según parece, algo mejor nos espera para dentro de poco. De las Antillas y de
Europa vendrán nuevos ejemplares que, harán más reñidas y sensacionales las
competencias hípicas. Todo ha sido previsto para el mejor brillo y esplendor de
la temporada.
El señor General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República, con el
noble propósito de estimular la temporada hípica, la cual tiene necesariamente
que redundar en pro del desarrollo de nuestra patria de la raza caballar, ha
decretado la erogación de ciento cincuenta mil bolívares, para que se supla a todo
lo necesario de la temporada.
Así, pues, nos encontramos al margen de una de las más interesantes y
hermosas temporadas hípicas, lo cual ha sido motivo de intenso júbilo tanto en
nuestros círculos deportivos como sociales, pues, como anteriormente lo anotamos,
las tardes de carreras en nuestro Hipódromo de El Paraíso, se han visto siempre
prestigiadas por el favor de nuestro mundo femenino.
Pedro Luka.
(Publicado en la Revista "Billiken", el 24 de octubre de 1925).

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